Mi nombre es Blake Tillotson y mi historia comienza mucho antes de empezar a vivir mi propio sueño.
A finales de los 70, antes de que yo naciera, mis padres tuvieron su primera experiencia exitosa en la industria de ventas directas. El único problema fue que duró poco. Desafortunadamente, experimentaron mucho de lo malo que puede pasar en este sistema de negocios. Para resumir, se asociaron a una empresa nueva que tenía un buen producto, pero un mal plan de ganancia. Aun así, ganaron su primer millón de dólares en comisiones antes de que la empresa se fundiera. Después intentaron con varias empresas más, pero todas terminaron de la misma forma, fundidas. Y si bien les encantaba el negocio de ventas directas, concluyeron que no existiera una empresa/socia confiable.
Luego, en 1984, mi tía Sandie Tillotson y sus dos hombres más fundaron la empresa Nu Skin Enterprises. Se acercaron a mi abuela, Clara McDermott, y le pidieron que se convirtiera en la primera distribuidora y la única persona patrocinada directamente por la empresa.
Otros miembros de mi familia se unieron, pero mis padres Scott y Nancy Tillotson no quisieron cometer el mismo error de nuevo. Esperaron 5 años hasta que la empresa mostrara su compromiso de largo plazo. Comenzaron a nivel local en los Estados Unidos, pero siempre proyectaron un negocio internacional. De ahí apuntaron al mercado de Canadá y eventualmente Japón. Hoy la empresa se encuentra en más de 50 países por el mundo y factura billones de dólares (US) anuales en volumen de ventas. Gracias al trabajo duro de mis padres, la mayoría de ese volumen se encuentra adentro de su red de consumo, y hace muchos años disfrutan de otra calidad de vida gracias a esta oportunidad.
Siempre digo yo que tuve una gran ventaja cuando yo decidí emprender con el mismo vehículo financiero de mis padres. ¡Yo lo vivencié toda mi vida y sabía que era real! Usaba productos de NS desde chico, viajaba por el mundo con mi familia en Viajes de Éxito, aprendí que los sueños se cumplen y tuve padres muy presentes gracias a la libertad financiera y de tiempo que el negocio puede proveer. Gracias a todo eso, sabía que yo también quería construir mi propio cuento de hadas con Nu Skin. Solo tenía dos preocupaciones… Primero, si yo era capaz de hacerlo, siendo joven y sin experiencia previa de negocios. Y segundo, si me iba a tocar un momento ideal con la oportunidad de ser pionero de un mercado virgen.
Comencé mi negocio a mis 22 años, con la visión de ayudar con la apertura de Latino América. No hablaba español como hablo ahora y tampoco tenía contactos por allá. Pero era enseñable y escuchaba a los que habían logrado lo que yo quería. Hoy después de 15 años, tenemos un equipo global que mueve millones de dólares (US) mensuales y aún más importante, hemos visto un cambio positivo en las vidas de miles de familias por LATAM.
Amo lo que hago. Todos los días tengo el placer de invitar a otros a que descubran su potencial. Y lo más lindo, si me enfoco en su éxito, mi éxito se cumple automáticamente. Es raro encontrar un ambiente de negocios así en este mundo tan competitivo. Y la mejor noticia de todas, hoy la oportunidad es más atractiva y potente de cuando yo comencé.
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